Si te han diagnosticado SIBO y has hecho ya dos o tres rondas de tratamiento (con antibiótico, con herbáceos, con dieta restrictiva) y el problema vuelve, no estás haciendo nada mal: el abordaje está incompleto.
¿Qué es exactamente el SIBO?
El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth) es un sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado, una zona que normalmente debería tener muy pocas. Esas bacterias fermentan los carbohidratos antes de que tu cuerpo pueda absorberlos, generando hidrógeno, metano o sulfuro de hidrógeno. Resultado: hinchazón, gases, dolor, alternancia digestiva.
Por qué reaparece
El SIBO casi nunca aparece solo. Normalmente hay un factor de fondo que ha permitido que esas bacterias colonicen donde no deben:
- Motilidad intestinal alterada (el «barrido» entre comidas no funciona bien).
- Hipoclorhidria (ácido gástrico bajo).
- Disfunción del nervio vago por estrés crónico.
- Problema en la válvula ileocecal.
Si no corriges esas causas, las bacterias vuelven a instalarse aunque las hayas eliminado bien.
Qué mirar antes de tratar otra vez
1. Confirma el tipo de SIBO (hidrógeno, metano, sulfuro): cada uno tiene un patrón distinto y se trata distinto.
2. Identifica el factor de fondo (estrés, cirugía abdominal previa, hipotiroidismo no compensado, diabetes, uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones).
3. Plan en fases: control bacteriano, reparación de mucosa, reequilibrio de microbiota, corrección del factor raíz.
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